La guerra sucia, el iPhone y el sushi

Hoy comenzó a venderse en España los iPhone 6 y 6 plus, los productos insignia de Apple, la empresa más valiosa del mercado bursátil neoyorquino, el más poderoso del mundo. Innovación en tamaño, prestaciones y potencia. Han roto paradigmas propios, por su diseño y su tamaño. El iPhone 6 plus es un móvil que podría clasificarse dentro de los dispositivos llamados genéricamente phablets, un término que busca explicar la hibridación entre un móvil y una tableta.

El lanzamiento y éxito del Ipad mini puso a Apple en el camino de las tabletas de tamaño de 7″, al cual había sido reacia la política de la empresa de Jobs. El tiempo ha dado la razón a este formato, porque aunque no ha sido la primera tableta de ese tamaño – Samsung y otras empresas del sistema operativo Android ya llevaban tiempo comercializando tabletas de 7″ – sin duda los dispositivos de Apple tienen un plus en prestaciones y rendimiento que termina constituyendo el objetivo a alcanzar o vencer por la competencia.

En el mundo de estos dispositivos, móviles, phablets y tablets, no hay duda del predominio cuantitativo del sistema operativo Android, cosa que atribuyo a que es un sistema abierto, y es utilizado por múltiples empresas tecnológicas. No obstante es evidente que Apple es una plataforma sólida y potente basada en el sistema IOS que muchos tildan de cerrado, pero cuya ventaja se basa no tanto en esa estructura que impide modificaciones  a menos que las permita la propia Apple, sino en la excelencia y calidad tanto de software como de hardware.

Un factor importante al que se enfrentan empresas como Apple es la difamación. Son estrategias de marketing tangencial o negativo directo, por medio del cual a través de agentes supuestamente independientes se pretende degradar y desprestigiar las características técnicas de un producto o a la empresa entera. Este es un problema padecido por farmacéuticas, empresas de bebidas, empresas de alimentación o tecnológicas. Es la llamada guerra sucia.

Este tipo de estrategias no sólo se dirige contra empresas, sino contra costumbres sociales, gobiernos, sistemas o servicios. El video de este enlace probablemente sea una demostración de esto. En él un individuo en su canal de Youtube dedicado a estrenar productos, desempaca un iphone 6 y lo dobla, mostrando que es maleable y poco resistente.

Ahora mismo hay una noticia difundida por las redes sociales, que han contribuido a diseminar a mayor velocidad toda esta información no contrastada, en la que se advierte del supuesto peligro de comer pescado crudo por la posibilidad de ser infestado por helmintos (“lombrices”) que se difunden por todo el organismo humano, mencionando de pasada que un individuo que comió sushi ha sufrido un tipo de enfermedad relacionado con este agente parasitario, y mostrando como prueba unas radiografías de mala calidad en las que se ven múltiples supuestos parásitos infestando todo el cuerpo humano. Es cierto que algunas enfermedades parasitarias adquiridas a través de la piel o del tracto digestivo presentan diseminación a través de la circulación sanguínea o linfática, pero sus formas larvarias, evolutivas, son tan pequeñas que es casi imposible que sean visibles a través de las radiografías convencionales. El áscaris, la típica lombriz intestinal, hace parte de su ciclo a través de los pulmones y muy ocasionalmente produce signos indirectos de su paso por ellos en forma de una especie de neumonía fugaz, pero los parásitos no son visibles en la radiografía.

La guerra sucia sin embargo, muchas veces es una forma de publicidad y termina favoreciendo a la supuesta víctima. Siempre se ha sospechado que este tipo de campañas es preparado y soportado por la propia empresa a priori víctima.

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